jueves, 10 de abril de 2008

TOKYO: LA CIUDAD DE LOS HOMBRES DE NEGRO

Llego el dia, un nuevo reencuentro, una nueva vida, un cambio radikal, un principio y un final. Me levante a las 6 de la manyana (madrugon pero con ganas) y hacia el aeropuerto. Los primeros cinco minutos corriendo (desde el hotel a la parada de tren) porque no veas la que caia de agua (dos dias en Tokyo lloviendo... vaya mierda!), y la siguiente hora y media en tren (Asakusa-Aoto-Narita airport). Mientras me dirigia hacia el aeropuerto iba pensando en como seria el reencuentro, tenia muchas ganas de encontrarme con bestiol (con lo que ha aguantado la pobre estos ultimos tres meses y medio). Llegue media hora antes de lo previsto y el avion acabava de aterrizar (media hora antes... igual que yo). La espera se me hizo eterna (tan solo unos minutos), pero pronto vi salir a bestiol por la puerta, jejejeje! El silbido del lobo aullador y unos besos emotivos. Bestiol venia a buscarme para sacarme de la selva donde vivia... jejeje! Lo primero un cigarro (en el fumadero, porque aqui en principio no se puede fumar en la calle aunque todo el mundo se lo pasa por el forro) para relajarnos y luego un cafe mientras nos contavamos un poco nuestras vidas en estos ultimos tres meses y medio (bestiol no es que dijiese demasiado, venia medio muerta del viaje). Luego cogimos de nuevo el tren y hacia el zulo de Asakusa, aunque bestiol no sabia que le habia preparado una sorpresa. Lleguemos, dejemos las cosas y pitando de alli, no sea que pasase algo (lo que no habia pasado en tres meses podia esperar una hora mas... yo ya sabia por donde iba). Ya en el zulo le conte a bestiol la sorpresa: Hotelazo de cuatro estrellas, rollo rico! por todo lo alto... a full! (con lo que llevo gastado ya me la sudan mil euros mas que mil menos). En el zulo no habia nada de intimidad, el primer dia no lo podiamos pasar alli en aquel antro, que mas que una habitacion parecia el cuarto de los trastos con una litera en su interior. A parte era lo menos que le podia regalar a bestiol(de vez en cuando tambien soy un senyor...jejeje!). Esta vez pillamos el metro y hacia Ekebukuro, otra zona de Tokyo, donde se encontrava el hotel. Al llegar a la zona lo primero que hicimos fue ir a comer (lo primero es lo primero) y luego ya con la barriga llena empezamos a buscar el hotel. De aqui para alla y de alla para qui... bufff! y encima lloviendo (que putada!), pero por fin dimos con el... lujazo que te cagas! y un regalo tambien para mi... jejeje! Una habitacion que te cagas en el octavo piso con cagadero futurista (de esos que te limpia el culo solo), banyera (cuanto tiempo hacia que no veia una), television (lo de menos) y una cama de 2x2 (lo mas importante (para descansar malpensados... jejeje! y para otras cosas tambien... jejeje!) y unas vistas estratosfericas de la ciudad (bueno mas bien de la calle). Lo que ibamos a hacer durante el primer dia estava claro... top secret! (imaginacion...) Un dia de lluvia, una habitacion de ensuenyo y unas ganas locas por volver a dormir juntos pues... A la hora de la cena hicimos una media parte y nos fuimos a tomar una sopa tipica de aqui, el ramen, hecha a base de cerdo basicamente y buenisima. A parte como hace fresquito te reconforta tomarte una sopa calentita. Luego vuelta a la habitacion y a acabar lo empezado y encima en el replano de la habitacion habia una maquina expendedora de cervezas (la asahi buenisima)... la ostia! Durante lo que llevo viajando he perdido dos cosas: la
nocion del tiempo y el valor del dinero. Dos cosas que en mi vida casi no han existido. Llego bestiol y fue como si ella llegase a casa y yo viviese aqui, no se... una sensacion extranya. Fue como si para mi hubiesen pasado cuatro anyos, aunque no pudiese definir exactamente el tiempo pasado. Lo vivido fue cinco veces mas que alli, pero el tiempo aqui no existe o sea que... no se! Y del dinero que os voy a contar... cuando llegue aun tendre, gaste o no gaste. Osea que a gastar! jejeje! Cuando llego bestiol yo le contagie de mi relax y ella me contagio de sus ganas de relax, buscando la felicidad y el bienestar. O sea que imaginaros lo que nos costo levantarnos de la cama el segundo dia. Porque el desayuno (con la comida me ganan) era gratis que si no... Nos daba mucha pena dejar la habitacion y volver al zulo. Nos preguntamos: una noche mas? Pues claro, tardamos bien poco en decidirnos... jejeje! pero esta vez pago bestiol (una vez cada uno... jejeje!). Pues nada, otro dia de ensuenyo mas, como si de un suenyo se tratase. Ademas, habia dejado de llover y podriamos salir a ver un poco la ciudad. Las sensaciones eran extranyas, la ganas de viajar no aparecian por ningun sitio, la guia ni tan siquiera la habia abierto, no tenia ni puta idea del proximo destino, estava como en casa, yo y bestiol solitos en el medio de Tokyo, sin niguna prisa para nada. Pienso que estoy un poco saturado de tanto conocer, de tanto ir de aqui para alla sin parar, llega un punto que uno tiene ganas de estar tranquilo por un tiempo y volver a empezar, otro nuevo viaje, otro nuevo mundo, mundo nomada! Era como si ya se hubiese acabado mi viaje y estuviese en casa, tres semanas antes de lo previsto. Aprovechamos el dia que hacia para conocer un poquito la ciudad, los edificios, sus gentes, el funcionamiento de la vida cotidiana, simplemente conocer... Primero nos fuimos a Shinjuku, un distrito mas. En el tren puedes observar un unico color... el negro! La mitad de la gente que viaja en el tren, en el metro, por la calle o por donde quieras visten de negro (solo les faltan las gafas de sol). La mayoria de la gente que trabaja en la ciudad trabajan de ejecutivos, de aqui para alla, todo el dia con el movil en la mano (cuando no hablan juegan a algun juego... para flipar!). Un mundo matrix! Una mente futurista en lo mateiral, no futurista de mente. Otra cosa muy caracteristica de los trenes es que la mayoria de la gente duerme, puedes ver en sus caras una sensacion de cansancio acumulada durante todo el dia. Dejando los trenes y dando paso a los grandes edificios (algo que marca las grandes ciudades), estuvimos caminando bajo las montanyas de hormigon un buen rato para luego sumergirnos en la tranquilidad de los parques japoneses, con sus arbolitos y sus templos (verdaderamente relajante, aunque cualquier parque en medio de una ciudad es pura tranquilidad). Pude contemplar, aunque ya lo habia visto anteriormente, la otra cara de Japon... los sin techo! Camines por donde camines veras gente con la casa a hombros (hay mucha gente aqui en Japon, no me lo esperava), como si de un caracol se tratase, con su carrito y todo lo que tiene en esta vida. Son super pacificos, como si asumiesen su posicion en esta vida y se conformasen sin mas (yo no entiendo porque). Es un contraste bestial para mis ojos! Despues de pasar la manyana caminando por la ciudad empezo la hora chusma, la hora en busca de la camara de fotos...jejeje! Fui pasando tienda tras tienda, preguntando precios y mirando todo (una hora delante de una camara...pobre bestiol, que paciencia, jejeje!) pero no me decidia. A media tarde cambiemos de barrio, de Shinujuku nos fuimos a Akihabara, la ciudad electrica. Seguimos en busca de la camara (era el dia), en el medio de una calle de esas que ves en las peliculas, toda llena de carteles luminosos que se encienden y se apagan, todo lleno de colores (flipa la energia que deben de consumir aqui), puro consumismo! Y que iba a hacer yo pues consumir, al igual que bestiol. Yo una camara nueva (ya que no encontre los reyes magos ni papa noel por ningun sitio me lo hago yo el regalo... jejeje! Varela ya la tengo!), que de momento no se muy bien como funciona porque el manual esta en japones, pero bueno y bestiol unas pinturas y perfumes (rollo mujer). Luego fuimos a comer sushi, que bestiol estava loca por probarlo (me refiero aqui, alli ya lo habia probado) y pa casa, porque el hotel es como en casa.
Esta manyana cuando nos levantamos volvia a llover, otro dia gris, otro dia mas para no hacer nada. Pero una cosa estava clara, debiamos salir del letargo en el que habiamos entrado y cambiar un poco nuestra postura... empezar a movernos! Aunque no viajasemos debiamos cambiar de lugar. Desayunamos como unos senyores y nos fuimos hacia la estacion de tren en busca de algun pasaje que nos sacase de esta ciudad. Rapido decidimos: Kyoto, dicen que el centro cultural de Japon. Compremos dos billetes en el Shinkansen, el tren bala, que no se a cuanto circula (500 o 600 km por hora) pero tarda lo mismo que el avion. Al llegar al zulo (super acogedor, jejeje!), lo primero que hice fue buscar hotel en Kyoto... de nuevo hotelazo! Parece que el final de mi viaje va a ser de 5 estrellas, jejeje! A mi ya me gusta y a quien no! Como dice mi viejo, hay para pagarlo pues... Y nada mas, que llevamostres dias en Tokyo lluviosos pero de puta madre (jejejeje!), disfrutando de la vida en el lado de los ricos. Que tambien es bueno conocer el otro lado aunque tampoco demasiado, que si no despues no hay quien te saque... jejeje! Y manyana para Kyoto. Nos vemos! Agur!!!