Despues de dos semanas por Japon, cuando ya se acaba el viaje, empezamos a sentir que viajamos. Supongo que las ganas de estar juntos nos anularon las ganas de viajar. Yo llegue a Japon como si ya hubiese terminado mi viaje, como si de un premio se tratase finalizar aqui y bestiol llego con ganas de unas vacaciones. Se junto el hambre con las ganas de comer y paso lo que paso... Japon con dinero, lujo por todo lo alto (que uno no es de piedra! jejeje!) Pasemos unos dias sin tener demasiado claro el rumbo, aunque al final nos sumergimos de pleno en el mundo nipon. Disfrutando de los placeres que ello conlleva: estancia y comida, porque los paisajes estan bien pero no son ninguna maravilla del mundo. Japon es un pais de contradicciones, de las cuales la que mas me ha impresionado es ver a los ninyos de la escuela, siempre uniformados con esos trajes dignos de la postguerra, del primero al ultimo (parecen salidos de un capitulo de cuentame). Y otra cosa para flipar, es ver las dos caras que tienen los japonese: una seria y formal a la hora
del trabajo y otra desfasada y divertida a la hora del ocio. Me encanta esta gente! Dejandonos de sermones entremos en lo que nos pertoca, contaros un poco los ultimos dias por el sur de Japon. El ultimo dia que escribi deje el siguiente destino en el aire, aunque nosotros ya lo teniamos claro: Fukuoka, la ciudad de los ramen. La ultima cena en Hiroshima fue de escandalo: sushi, tempura y cangrejo configuraron el menu. Digno del senyor marques (toma nota Santallusia). No recuerdo en mi vida tantos banquetes seguidos... esto se tiene que parar porque el bolsillo empieza
a notarlo, jejeje! Japon no es tan caro como me habian dicho, pero cuando te paras a hacer cuentas de lo gastado (no me extranya con el plan de vida que llevamos... jejeje!), flipaaas! Pero, yo solo digo una cosa: que nos quiten lo bailado!A la manyana siguiente de nuevo desayuno de buffet (ya ves!!! aprovechando... jejeje!) y a coger un nuevo tren (Japon va de trenes), este hacia el final de la linea shinkansen, este hacia Fukuoka. En hora y poco nos plantamos en la ciudad, nuevamente una imensidad de edificios monstruosos plagados de gente (a ver cuando encontramos un rollo pueblo). Rapido encontramos hotel (no nos movimos demasiado, lo que os dije: para ahorrarse 2000 pesetas...) y rapido nos fuimos a conocer. Era la primera vez desde que estamos en Japon, que el mismo dia que nos moviamos para otro lugar lo aprovechamos visitando la ciudad (los demas dias fueron viajar y luego habitacion de clausura, tambien por el tiempo pero nosotros ayudavamos).
Primero nos fuimos hacia la zona del canl city, un rollo erosky que no me gusto nada (como lo pintavan en la guia se veia muy bonito, pero vaya cutrada... mas consumismo, solo consumismo!). Pudimos tomar un poco de contacto con una mujer mayor que vendia sushi en medio de una calle plagada de grandes boutiques, como si de un monumento mas del pasado se tratase (contrastes de los que os hable). Luego visitamos un templo, porque nos pillo de paso. La verdad, es que los templos japoneses me saturaron super pronto. Hay por todos lados y todos son iguales... que quereis que os diga? Seguidamente, como el hambre apretava decidimos probar la sopita de aqui, el lugar ideal para tomarte una sopa. Ya entrada la tarde nos fuimos hacia la zona verdaderamente de ciudad (lo de antes era super relajado en comparacion a lo que vendria luego, la ciudad en todo su esplendor), la zona de Tennji. Paseando entre los edificios encontramos un parque (de puta casualidad) en el cual habia un mirador. Desde lo alto podias ver la inmensidad de la ciudad, podias contemplar la masa de edificios perdiendose uno tras otro en el infinito (un poco exagerado pero ya me entendeis), podias
ver realmenter hasta donde llegava esta obra (si se puede decir obra) creada por y para el hombre (miedo da!). Luego continuamos nuestra ruta por otro templo (tambien encontrado por casualidad) y acabemos en medio de la multitud en la zona de grandes centros comerciales, que aqui en Japon parece que cada dia es sabado (a la hora de comprar y cenar). Volvimos a pasar por un cajero (que no veas como se va la pasta), cosa que siempre crea un poco mas de tranquilidad (no me imagino en Japon sin un duro) y seguridad en uno. Esa noche hubo un cambio en la dieta (hablando de cenas), cambiemos el pescado por la
carne. Comimos en un restaurante con una brasa en el centro de la mesa donde tu te hacias la carne a tu gusto. Como disfrute, la carne me pierde... jejeje!Al dia siguiente nuevamente movimiento, cambio de lugar. Cogimos el tren (esta vez normal) y hacia Beppu, una ciudad balneario. Llegamos y dimos con el mejor hotel calidad-precio hasta el momento en Japon. Fue abrir la puerta de la habitacion y la boca al mismo tiempo, acordandome de Macao (esto en pequenyo). Como hasta las cuatro no podiamos entrar (la politica de los hoteles japoneses), nos fuimos a visitar los jigokhus (tambien llamados infiernos). Fuentes de aguas termales en las cuales no puedes banyarte a causa de la elevada temperatura del agua. Para pegarte un banyo tienes los Onsen, pero eso tendra que esperar ya que no hay tiempo para todo. Cogimos un bus (estos japonese lo tiene todo organizado) que te lleva a la zona de los jigokhus y empezamos a visitarlos uno detras de otro. Eran una especies de jardines super bien
cuidados, mas bien preciosos, con fuentes de aguas termales hechando humo sin parar (bestiol no se lo creia que fuese de verdad... jejeje!). Lo mas guapo de todo es el cambio de colores que presenta el agua: verde, azul, marron, blanco, rojo,... al gusto del consumidor! Tambien tenian una especie de zoo en miniatura dentro de uno de los jigokhus (estos japoneses...) y en otro tenian
cocdrilos con cara de asesinos. Otra vez volvio a decepcionarme el trato que le dan a los animales... deprimente! Pero que se puede hacer? Este dia fue el primero de todos los que llevamos en Japon que sentimos un poquito el sentimiento viajero (solo un poquito!). Esos dias que te lo pasa bien y disfrutas como nunca, a parte que hizo un sol que hacia dias que no veia (todo ayuda). La
cena en un rollo bar de pueblo (esto ya me gusta mas), un bar de tapas. Solo entrar me senti como si estuviese en Granada... que recuerdos! Que diferencia de la ciudad a los pueblos, anyos luz!Ultimo dia en la zona. Nos fuimos a Usuki a ver las cabezas de los budas. Un corto trayecto en tren de una hora nos dejo en el pueblo de Usuki. Al llegar nos encontramos un poco descolocados, ya que no sabiamos muy bien donde quedava lo de los budas a parte de como llegar. Pero preguntando a un tio me dijo que podia alquilar bicicletas en la estacion. Alquilar se referia a que te la dejavan a cambio de nada, ni un duro... ni el pasaporte, para alucinar! vaya gente! Cuando vi eso me acorde de lo que me dijo el peruano sobre como eran los japoneses hace 20 anyos y como habia cambiado todo hoy en dia a causa de los turistas. Esa era la gente de pueblo que yo estava buscando, gente que dan a cambio de nada, gente que confia en el projimo, aunque hoy en
dia en la mayoria de paises no se puede ser asi ya que te la clavarian con baselina y ni te enterarias (bueno, te enterarias pero demasiado tarde). Pues nada, excursion en bicicleta rollo verano azul. Ahi si que viajamos, cantando, haciendo carreras, disfrutando de verdad, olvidando el ayer y el manyana. Media horita en bici (unos 5 kilometros), estirando las piernas, y nos
plantamos en los budas. Los Budas estan enclavados en medio de un bosque de bambu super guapo... Buff! No se los que hay, pero muchos. Situados por todas partes, de diferentes formas y colores, entretenido, guapisimos! El mas guapo y mas importante es la cabeza del buda dainichi... sin dudarlo. Mientras recorriamos de un lado a otro viendo cabezas tuvimos tiempo de perdernos por en medio del bosque de bambu, un sitio realmente fascinante (tendriais que ver que bambus), acogedor si no fuera por las serpientes que senyalavan en unos carteles (no se muy bien que ponia porque yo no leo japones, pero la pinta no era demasiado buena). A la hora de comer cambiemos la manera habitual. Esta vez compremos en un super y nos lo comimos en un parque al solecito (mejor no se podia estar), igual de bueno que en un restaurante y tres veces mas barato (el rollo de siempre).Hoy el dia fue puro estress. Nos levantamos a las 6 de
la manyana con la intencion de ir hacia el monte Fuji, pero como la mayoria de las veces pasa hubo cambio de planes. Tomemos un tren normal hacia Kokura (1 hora) donde hicimos cambio al shinkansen. Desde Kokura a Tokyo 5 horas mas. Ya en Tokyo empezo el stress de verdad, ese cambio que se produjo en nuestro ritmo de vida y en nuestro entorno nos trastorno por momentos. Suerte que supimos mantener la calma y le ganamos la partida al stress. Al final nos decidimos, ayudados por el tiempo (davan mal tiempo en Fuji, o sea que a ver los monos de las nieves en Nagano) y pasando de quedarnos en
Tokyo nos fuimos hacia Nagano, en el medio de los alpes japoneses. Dos horas mas en tren y ya estamos aqui, en el medio de las montanyas, de nuevo tranquilidad (aunque la ciudad tenga 360.000 personas, un pueblo pequenyo como dicen ellos) por unos dias (pocos ya), de nuevo en las alturas!P.D. Esta entrada esta dedicada al tiet Santi, un fanatico del blog.
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